La vida la había enseñado que las experiencias se adquieren cuando se esté preparado para ello, así era ella, pensaba que lo bueno y lo malo era perfectamente separable y perder la virginidad a su edad para ella era un error, pero lo que sentía por su novio era algo fuerte, algo que no cualquiera pudiera inspirar…
En ese predicamento se encontraba ella cada vez que le tocaban el tema del sexo, ella se negaba a abordar esas e3xperiencias, ella pedía tiempo hasta que por fin se vio convencida a visitar a su novio quien vivía solo y aunque ella iba decidida a que no pasaría nada pronto se vio inundada de caricias y besos, el día iba planeado, todo era como soñado, él la besaba como le gustaba, lento y suave acariciando sus labios, ella disfrutaba todo momento, cada caricia, su piel aceptaba cada sentimiento nuevo, pronto sus ganas fueron llegando a su cabeza, ya en la cama los besos eran profundos, largos, con ganas de comerse al otro, el procedió a tocarla, hacia una leve presión en su entrepiernas que a ella le encantaba, su respiración ya no la controlaba, su piel pedía más, el seguía haciendo todo a la perfección sus manos en las nalgas de ella incendiaban sus ideas de que era prohibido y pedía mas, ella se decidió a conseguir más y empezó a desnudarlo, a acariciar su cuerpo, su espalda, a besarlo sin dejarlo respirar el también se desasía de la ropa de ella, todo eso estorbaba, los sentimientos estaban a flor de piel, la sensación de calidez y hormigueos en la entrepierna de ella no la dejaban pensar en que eso estaba mal, sus ganas eran ya incontrolables y fue ahí cuando él se decidió y dijo: “Un momento por favor” y se levanto de la cama para buscar un preservativo y en ese momento ella pensó en un “¿Qué estoy haciendo?” y esa magia se acabó…
Ya estando de regreso su novio empezó a besarla de nuevo, ella se sentía incomoda, ya no era igual, la idea de que no era correcto había regresado, el insistía y como una bestia quiso entrar, la anatomía de ella ya no estaba preparada así que se vio lastimada, ella sufría pero no decía nada, el disfrutaba y cada vez mas era más brusco, mas animal, ella no soportaba y decidió bajárselo de encima de un puñetazo, el se molestó y dentro de un reclamo ella accedió, no lo disfrutaba pero solo quería complacerlo, el dolor era insoportable y el pesar mental aun peor hasta que se desplomo, no soporto mas y pidió que se detuviera, el molesto interrumpió su gozar y ese día todo acabo.
Ella no supo de él hasta luego de un mes y como niña enamorada volvió a acceder, complacía las necesidades sexuales de un animal que no la hacía ni sentir especial, ella se despreciaba a si misma pero no quería apartarse de aquel chico y no sabía por qué, esto continuo por largo tiempo, ella se acostumbro a ese sentimiento de asco, a ese sentimiento de culpa y solo le gustaba complacer a aquel idiota. Un día cualquiera sin que ella lo entendiera todo término entre ellos, ella no se quejo, lo acepto, lo supero y aunque sufrió hoy para ella es una historia más, una experiencia de la cual aprender.
El era de esos chicos que no le daba importancia a nada, si de esos que caminan en la calle y no se fijan a quien tiene al lado, un chico fresco y sin problemas que siempre trata de ver lo mejor de todo para poder así encontrar sonrisas…
Toda la vida había visto esos ojos azules que tanto le encantaban, había detallado esa sonrisa blanca perla y ese cabello liso y dorado, toda la vida había idolatrado a ese chica perfecta, de bello cuerpo, de gran personalidad, de esas que llaman la atención de cualquiera con tan solo conocerla, de esa que muchos buscan pero pocos encuentra. Ella era su chica perfecta, aunque nunca sintió tener oportunidad siempre lo intento, siempre se sentía desplazado pero nunca se dio por rendido, detalles, regalos, apoyo, confianza, de todo le dio… Al parecer para ella no era suficiente y siempre prefería el contacto, a todos aquellos que demostraban algo físico y obviaba los sentimientos de aquel chico que siempre la quiso enamorar hasta que se dio por vencido.
El día de su cumpleaños, el que para él era un día normal, la única sorpresa fue saber que ella quería verlo y fue considerado como el mejor regalo que pudo haber recibido aquel día, el encuentro fue pautado, él estaba emocionado mientras caminaba a la puerta de aquel edificio donde lo esperaban en la puerta, todo fue como soñado, todo comenzó con un abrazo seguido de un beso robado, las caricias fueron acompañando esa noche las palabras, los besos llegaban como si los dos hubieran sido paraje desde hace mas de 1 año, se acariciaban, se besaban como si no hubiera mañana, compartían mientras los sentimientos de el gritaban un ¡ALELUYA! Desde dentro de su pecho, la noche termino entre charla y besos acompañados de confianza. Aquel día el creyó que por fin podría estar al lado de aquella chica soñada, todo transcurrió normal, el día siguiente volvieron a compartir pues ahora tocaba el cumpleaños de ella, dos días soñados, dos días maravillosos que luego se convertirían en olvido, luego de eso “nada” describía perfectamente lo que pasaba entre ellos, no supo más de ella, no tuvo ni la mínima notica y así el entendió que era mejor guardar los gratos recuerdos y no crear aquellos perturbadores que remueven la conciencia de cualquiera, todo había terminado.
Así dos historia diferentes coincidían en algo, ambos habían tenido lo que menos merecían, el necesitaba quien entregara cariño y amor, quien quisiera sentimientos, ella había obtenido a un insatisfecho sexual que no había valorado lo que ella aportaba, alguien que solo la veía como un trozo de carne. Así fue como dos personas con historias diferentes recordaban sus pesares mientras se conocían en la mesa de un café, viéndose a los ojos y esperando poder volver a verse uno al otro…
(Entrada elaborada junto a Leosmir Alvarado: http://leosmiralvaradopiensa.blogspot.com/ )
Te la dedico, Campanita Preciosa.
Te la dedico, Campanita Preciosa.
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